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* Conceptos creados por Laura Vázquez

El acto de Leer

 

Leer es interpretar, desde que nuestros hijos nacen y están en nuestros brazos, aprenden a interpretar los gestos e incluso algunos papás muy aventurados me han dicho que sus hijos han reconocido la voz de sus ellos al nacer. Y no lo dudo, porque como seres humanos estamos hechos para desarrollar el pensamiento y leer. En realidad leer, es una manera de relacionarnos con el mundo y con los demás; es como decían mis profesores de la universidad, asistir a un partido de tenis en donde el lector está mirando la pelota, o la narración, que va de un lado a otro de la cancha, que va del texto hacia nosotros y que al recibirlo en nuestra mente lo interpretamos en base a nuestra experiencia, imaginación e historia personal y lo devolvemos nuevamente al otro lado de la cancha, al texto, y comenzamos a construir la historia en nuestra imaginación y a platicar con el libro. Este es un movimiento que va del lector al texto y del texto al lector. Así en este ejercicio mental, como en un partido de cualquier juego, sin darnos cuenta interpretamos y completamos las historias que leemos, de la misma manera que interpretamos el mundo.
Cuando veo que mi hija de tres años me narra las historias que ve en los dibujos de sus cuentos favoritos como David está en problemas o David en la escuela no dudo ni por un instante que ya está desarrollando su capacidad lectora y que este proceso deberá irse construyendo y madurando a lo largo de toda su infancia de manera continua, para completarse con el tiempo.
El acto de leer es imaginar y escribir, como actividades indisolubles del pensamiento que interactúan en esta actividad.
 

Leamos Juntos

En la etapa preescolar nos encanta leerles cuentos a nuestros hijos, de hecho, es una actividad que es muy común, sin embargo, cuando van creciendo y están en primaria los niños y padres empiezan a separarse en este camino, supongo porque el niño se ha vuelto más independiente y ya no hace tanto caso a las recomendaciones de sus papás. El hecho de que ya haya aprendido a escribir y a leer, deslinda aparentemente al padre de la responsabilidad de leerle un cuento o acompañarlo en este camino.
Es por ello que este sea, tal vez, el mayor error que estemos cometiendo como padres. Al revisar las estadísticas de lectura encontré que Japón ocupa el primer lugar mundial con un 91% de la población que ha desarrollado el hábito de la lectura. Parece increíble, pero si tomamos en cuenta lo complejo de su escritura un niño realmente termina de aprender a interpretar todos los ideogramas cuando tiene más de doce años, lo cual, obliga a los padres de familia a estar leyendo junto a ellos lo largo de toda su infancia. Una vez que son jóvenes, tantos años de práctica juntos redundan en un altísimo porcentaje de la población que lee de manera activa.
Entonces, la receta es fácil y ya está probada: leamos juntos. Los padres, indiscutiblemente, transmitimos la emoción a nuestros hijos por el mundo, esto como parte indisoluble del vínculo afectivo, y con ello la forma de interpretar y rehacer su cosmogonía personal y su propia vida. Así que el hecho de leer en familia es importante para abrirles un mundo. Al contar un cuento, por ejemplo, es como si fuéramos a una obra de teatro en la que el lector se convierte en el vehículo de la emoción que llega hasta el fondo de nuestros corazones a través de la lectura y ponemos en práctica el desarrollo de las competencias comunicativas y que hará germinar las habilidades emocionales y cognitivas para nuestros hijos.
Debemos pensar en nuestra responsabilidad de saber leer, entender y transmitir este valor como un hábito invaluable que hará a nuestros hijos independientes y autónomos.
Por ello, mi recomendación sería leer y leer con emoción, transmitir el gusto o rechazo por la historia, despertar la imaginación con mímica, gesticulación e invitar a los demás a hacerlo así. Es decir, transmitir solamente el gusto por la lectura.
 

¿Cómo escoger un libro para leer a mi hijo?

A pesar de que me encantan los libros debo reconocer que me quedé asombrada cuando traté de recomendar un título para mi sobrino y no pude dar una respuesta certera. Descubrí que esto se debió a una gran preocupación mía porque él lo pudiera entender y sobre todo disfrutar. Además de que siempre tengo presente que esa recomendación era lo suficientemente importante como para no olvidar que nuestros niños son lectores en formación y el éxito de su afición a la lectura depende en gran medida de que tengan experiencias vívidas y cercanas con la literatura desde este momento de su vida. Y me refiero a una buena experiencia a aquella en la que el niño es capaz de sentirse tocado y movido a emociones nuevas a partir de una narración.
 

Para que esto pueda suceder, hay que considerar la edad y las capacidades e intereses del niño ya que éstas van cambiando con el tiempo. Debemos de partir, por lo tanto, diciendo que queremos leerles narraciones literarias: cuentos, poemas, novelas, historietas. Hoy en día contamos con el apoyo de editoriales que se han enfocado a facilitarnos este trabajo de selección y búsqueda, y ya incluyen en sus portadas recomendaciones generales en torno a la edad y el contenido de los libros; dichas editoriales son, entre otras, Alfaguara, que los clasifica por edades, y el Fondo de Cultura Económica que los cataloga según la habilidad lectora. Así que si no sabes por donde empezar, ahí tienes una clave. O bien, puedes pedir recomendaciones de títulos específicos a otras mamás del colegio o a tus familiares. Una vez que has elegido el título es indispensable que lo leas. Es imposible compartir una experiencia agradable si no sabes ni de qué se trata lo que vas a leer en el salón de clases de tu hijo. Si el libro o la historia no te gustó, deséchala. Esta es una actividad que debe ser agradable para todos y diferente a la obligación escolar.
 

 

Otras claves para saber los intereses de los pequeños y compañeros de nuestros hijos pueden ser:

•     Desde los dos hasta los cinco años, los chicos inician su contacto con el objeto libro, por eso es fundamental que lo hagan en un entorno de afecto y de goce por la palabra (oral o escrita). Se sugieren los libros con juegos que estimulan su curiosidad por el mundo y favorecen la adquisición de vocabulario. Ellos disfrutan de los cuentos centrados en un personaje fácil de reconocer y con el cual puedan identificarse (niños, animales); también con los textos con ritmo y rima (canciones, poemas, disparates, trabalenguas, nanas) estos les encantan indudablemente; las historietas cómicas y, muy especialmente, las ilustraciones coloridas. El lenguaje de los libros, en este caso, debe ser sencillo pero poético.
•     De los seis a los ocho años es la edad de los cuentos de hadas, se presenta en ellos un mundo de experiencias, historias y poemas como alternativas a la realidad. En esta edad aparecen los porqués y las preguntas insólitas. Experimentan terrores personales que deben ser atendidos por los adultos. Ya han desarrollado el concepto básico de la narración y disfrutan de todo tipo de relatos. Se sienten atraídos por los cuentos de animales, de princesas y hadas, las historias familiares y las fantásticas.
•     A partir de los nueve y hasta los doce, es la edad de las historietas que se relacionan con los hechos o con el medio que rodea al niño. Afirman su independencia y disfrutan participando en juegos de equipo. Les encantan las novelas de amor, de ciencia ficción, las aventuras de pandillas, las historias de detectives y fantasmas. Se sienten atraídos por las figuras de los héroes. A esta edad pueden conjugar la realidad y la fantasía en partes iguales.
•     De doce a quince años es la edad de las historietas de aventura o fase psicológica de la lectura orientada a lo sensacional, aquí ya son capaces de comprender historias más elaboradas. La adolescencia es una etapa de crisis, rebeldías y transformaciones, pero también es la edad signada por los descubrimientos y una sensibilidad en expansión. Una conducción adecuada y una propuesta amplia que le permita explorar diferentes tipos de géneros y temáticas es ideal para esta etapa. Las lecturas con una carga emocional son adecuadas.
 

Lo más importante es que te sientas en confianza con el libro y sobre todo que lo leas con emoción y sepas que eres un personaje que forma parte de esa narración. Queremos que esta actividad despierte tu niño interior.
 

Ten por seguro que cada vez que leemos narraciones nuestros hijos las construyen en su imaginación, viven las alegrías y sufrimientos que aparecen en las historietas, y aun más, si las historietas terminan bien; si la historieta se relaciona con un libro y con el acto de leer, ellos sin darse cuenta establecerán la relación entre lo que vivieron y gozaron con los libros y la lectura.
 

Después de Leer

Si lo deseas, puedes realizar una actividad que refuerce la lectura que llevaste a cabo. Esta actividad tiene como objetivo la comprensión de la lectura, la participación activa de los estudiantes en el proceso de leer, lo cuales, se llevan a cabo al hacer la reconstrucción de las secuencias de una narración, producción de nuevas versiones a partir de un cuento y cambios en el punto de vista, entre otros.
 

La idea es convertir a la lectura un acto deseable con valor. Buscamos realizar prácticas que estimulen su imaginación y su mundo afectivo, permitiéndoles relacionar vivencias con la lectura a través del juego. En este artículo te doy algunas ideas de qué puedes hacer y qué no es recomendable hacer.
 

Para los más pequeños se pueden llevar a cabo actividades que contribuyan a su maduración psicomotora. Ejemplo: expresiones plásticas, juegos corporales, dibujo, pintura, recortado y el modelado en plastilina y arcilla, así afirman adicionalmente la motricidad, entrenando al ojo y a los músculo. También puedes contar con títeres, marionetas, sombreros, máscaras y objetos que puedan acompañar, en determinadas ocasiones, la lectura o las puedes usar al final para hacer recreaciones de los pasajes más interesantes.
Jugar al “como si”. Situar al niño como lector en el espacio del “como si”, que no es otro que el mundo del juego. Si se domina la mecánica de la lectura, pronto se sentirá implicado en la obra y, casi sin darse cuenta, como un detective, estará acumulando pistas para comprender el texto.
Jugar con el libro. Crear juegos a partir de las partes del libro y los elementos que se presentan visualmente al lector, y que, a partir de una interrelación específica entre sí y con el texto, complementan la el significado de la lectura.
Aprender a ver el libro. Recuerda que leer es interpretar. Esta actividad funciona excelente para los libros albúm o aquellos con portadas coloridas e ilustraciones interesantes. Puedes hacer actividades que muestren al niño que el libro es un objeto común, parte del mundo cotidiano en que se desenvuelve. Jugar a la memoria. En este rubro se pueden hacer preguntas abiertas tales como: ¿Me pueden decir una imagen que se les haya quedado en su mente o algún pasaje de la lectura que les haya gustado? Se les pide a los niños que participen y en base a eso se retoma el eje central de la historia y se les pide que lo vuelvan a contar a su manera, se vale cambiar el final.
Leer es escribir. Te pongo un ejemplo de actividad en la que ellos hagan esto: Les vamos a dar solamente 13 palabras y ustedes tienen que hacer un poema, los versos de una canción, un chismógrafo, un minicuento o una frase para tarjeta. El tipo de texto que quieran, pero usando algunas de esas palabras para rescribir una parte de la historia. Y tu les proporcionas palabras claves que hayan surgido en la lectura y que para ti sean importantes.
Cantar y rimar. Al final en los poemas rescatar la rima que vayan relacionadas con la lectura.
Jugar juegos de palabras. En cualquier actividad ayuda muchísimo relacionarlo con experiencias personales, cotidianas, o bien, con un cuento que hayan leído previamente. Otro ejemplo es que digan un enunciado empezando con la palabra que dijo su compañero. Ej. Empezaremos con la palabra leer. Leer es divertido. Divertido saltar en una cuerda. Cuerda mi mamá… etc.
Dibujar algo. Relacionado con la lectura, o lo que les haya recordado de su vida personal.
Leer es ser social. Pueden establecer equipos y contarse entre ellos su final o continuar la historia, ese no falla. Aprender a escuchar es leer. Que se retomen frases del libro para escuchar la voz del texto. Escuchar solamente, no juzgar, es decir, escuchar el sonido de las palabra como una música.
Jugar a algo relacionado con la lectura. Por ejemplo si la historia trata de piratas jugar en equipos a ello y acordarse de aquél Capitán Pantalones que no podía bajarse a la playa a cortar un coco…. como el en cuento tal…. Crucigramas, lotería.
Narrar es recrear y contar. Hacer representaciones teatrales muy breves o llevar material para que se disfracen.
 

Muchas veces también resulta interesante conocer lo que NO recomendamos HACER:

Moralejas, ya que empiezan a relacionar la literatura con enseñanzas obligatorias y esta actividad se hace por placer.
Usar las narraciones como herramientas didáctico moralizantes ya que para eso están las clases de moral y la religión. Aquí venimos a leer y a divertirnos, sin juzgar.
Entender palabra por palabra, para eso están los diccionarios. Interrumpir, porque se te ocurrió o quieres ver que está pensando él, es diferente cuando él te interrumpe.
Leer en voz plana y sin transmitir emociones. Cuando leas en tu casa procura no hacerlo en la noche antes de dormir ya que muchos niños terminan relacionando la lectura con el sueño y con el tiempo esto produce flojera.
 

Estas son sólo algunas ideas y tips pero definitivamente tu eres quien mejor conoce a tu hijo y lo que más le gustaría. Pero si nada te convence también puedes navegar por la página web de Alfaguara Infantil y Juvenil y en la sección de "planes lectores" vienen algunas ideas, con la tarea ya hecha, para los que no quieran complicarse. Lo que mejor les puedo recomendar es que no se lo tomen muy a pecho porque esto es pura diversión y entretenimiento, además de que la actividad post-lectura no es indispensable.
 

Biblioteca en Casa

Desde la antigüedad clásica las historias fantásticas y narrativas han atraído a la humanidad. En la mitología griega la caja de Pandora era aquella que encerraba todos los vientos del mar. Aquél que se atrevía a abrirla, desencadenaba tormentas terribles como las que retrasaron el viaje de regreso de Odiseo a su tierra natal después de la gran batalla de Troya. Estos vientos feroces enriquecieron, a pesar de sus contradicciones, su viaje por el mar Egeo. Nuestros hijos, barcos flotantes en el mar de la vida, necesitan destapar sus habilidades como seres humanos para crecer. Un libro representa el acceso a una caja de Pandora que promueve la reflexión y nos permite interpretar los vientos, reinventarnos, conocer nuevos mundos.
 

  • CALI considera importante que los niños se familiaricen con los libros y su ámbito. El libro representa un objeto de alto valor intrínseco gracias a su cualidad de ponerse en acción y recrear la vida al momento que lo vamos leyendo. Por ello, las visitas a las librerías son tan importantes como las que se hacen a los parques de diversión.

 

Visitar librerías, impulsar la creación de una colección bibliotecaria en casa que sea propia, resulta no sólo un gran placer sino que nos proporciona herramientas para disfrutar el placer de la lectura.
 

 

Club de Lectura

Este club de lectura surge ante la inquietud de un grupo de personas que nos gusta leer y platicar de temas diversos.
 

¿Qué objetivos tiene el Club de Lectura?

Potenciar el acto de leer al unir la dimensión privada e íntima con la dimensión pública que implica la escucha, discusión y comparación de otras sensibilidades y puntos de vista. Servir de apoyo y estímulo para leer obras y autores variados, representativos de diversas tendencias artísticas e intelectuales, clásicas y contemporáneas. Compartir lo leído con personas de distintos niveles educativos, distintas edades, diversos posicionamientos estéticos y vitales, etc. Comprender la obra literaria en el contexto de su creación; es decir, saber qué opinan de ella el autor, el editor, el crítico literario, etc. Además de todo lo anterior, hay que recalcar que el objetivo primordial es el de aumentar el placer de la lectura.
 

¿Cómo funciona?

El club se reúne el primer martes de cada mes para comentar un libro leído en casa que generalmente ha recomendado previamente alguien del club.
La hora es de 9:30 a 11:00 am.
Nos reunimos en la casa de las integrantes del club y vamos rotando la sede cada mes.
En las reuniones, se comenta lo leído y el impacto que ha tenido en lector: temáticas, estilo, acción, personajes y, por supuesto, sentimientos o reflexiones evocados por el texto. No es una reunión para especialistas en crítica literaria ni para profesores de literatura sino para lectores comunes. El objetivo principal del club de lectura no es el análisis exhaustivo de la obra literaria sino incrementar el placer de la lectura al compartirlo con otros Es importante saber que: No hay que pagar nada por pertenecer al club. No se lee en voz alta en las sesiones. No es obligatorio intervenir en los debates. Se puede acudir a las reuniones aunque no se haya leído todo el libro o fragmento.
 

¿Qué se va a leer?

De entrada, narrativa, tanto actual como clásica. Cuando el grupo haya adquirido una identidad y una madurez firme podrá optar por una variedad de géneros (poesía, teatro, ensayo, biografías, etc.) o especializarse en alguno de ellos, siguiendo sus propios intereses.